Confianza para cada decisión sobre carbono y materias primas.

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El capital ya ha apostado a largo plazo por el carbono: en 2025 se anunciaron contratos de compra a plazo por valor de 12.300 millones de dólares estadounidenses, la mayoría de ellos con una vigencia de una década o más, a precios muy superiores a los del mercado al contado. Las eliminaciones de alta integridad han registrado un déficit durante tres años consecutivos, mientras que la oferta sin calificar sigue presentando un excedente. La señal del mercado es clara: el volumen ya no genera confianza y el precio ya no sigue la evolución del volumen.
Para los compradores, esto supone calidad y confianza en la entrega a un precio que refleje el riesgo real, en lugar de un descuento por la incertidumbre. Para los promotores, supone el acceso a una financiación que recompense un proyecto bien documentado y de gran integridad con el precio que se merece, en lugar del precio de un producto básico indiferenciado.
En Brasil, este cambio se está produciendo al mismo tiempo que se construye el marco normativo propio del país. La mesa redonda también abordará el aspecto de la gobernanza y la hoja de ruta de las infraestructuras para alcanzar la calidad dentro del Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones (SBCE): cómo las instituciones, las normas y los mecanismos de mercado que se están desarrollando en Brasil pueden establecer la integridad como norma —y qué significa eso, en la práctica, para quienes compran, desarrollan y financian créditos de carbono—.
El mercado ha dejado de primar el volumen. La cuestión estratégica es cómo se posicionan los promotores y los compradores para impulsar el mercado basándose en el valor, y no en el volumen.
